Cómo funciona, en detalle
El votante atribuye una mención a CADA opción, independientemente de las demás: evalúa, no ordena. Dos opciones pueden recibir la misma mención.
Para cada opción se ordenan las menciones recibidas y se toma la mediana: la mención tal que una mayoría la juzga « al menos así de buena » y una mayoría « como mucho así de buena ». A diferencia de la media, la mediana es insensible a las notas extremas depositadas por táctica.
En caso de empate de medianas, se desempata retirando una a una las menciones medianas de las opciones empatadas hasta que divergen. Equivale a comparar las proporciones de partidarios y opositores alrededor de la mención mediana.
Un ejemplo con cifras
Tres opciones juzgadas por once personas en una escala de cinco menciones.
| Opción | Menciones recibidas | Mediana |
|---|---|---|
| Burdeos | 3 Muy bien, 5 Bien, 3 Aceptable | Bien |
| Lyon | 5 Muy bien, 1 Bien, 5 A rechazar | Bien |
| Lille | 2 Muy bien, 4 Aceptable, 5 Insuficiente | Aceptable |
- Burdeos y Lyon tienen la misma mención mediana: Bien.
- Se retira una mención mediana a cada una y se repite: Burdeos conserva una base más amplia por encima de Bien.
- Lyon, muy divisiva (5 « Muy bien » pero 5 « A rechazar »), queda por detrás.
El juicio mayoritario prefiere la opción ampliamente estimada a la que polariza. Un escrutinio a una vuelta habría coronado a Lyon con sus cinco entusiastas.
De dónde viene
El juicio mayoritario lo proponen en 2007 Michel Balinski y Rida Laraki, investigadores de la École polytechnique y del CNRS, en los Proceedings of the National Academy of Sciences. Su libro de referencia, « Majority Judgment: Measuring, Ranking, and Electing », aparece en MIT Press en 2011.
La inspiración viene de fuera de la política: los concursos de vino, la gimnasia y el patinaje artístico puntúan desde hace mucho en escalas verbales y descartan los extremos, porque la media es demasiado fácil de manipular por un juez aislado.
Los autores lo experimentan en abril de 2007 con los electores de Orsay durante la presidencial francesa, en paralelo al escrutinio oficial. Desde entonces varias primarias ciudadanas francesas lo han empleado, entre ellas la Primaire populaire en 2022.
Dónde se usa
- Elecciones internas y primarias ciudadanas, donde se quiere medir la adhesión real.
- Evaluación de candidaturas, proyectos o proveedores con criterios cualitativos.
- Decisiones donde se quiere detectar la opción divisiva antes de adoptarla.
- Toda votación donde la intensidad del apoyo, y no solo su existencia, deba pesar.
Límites y trampas
- Expresa el matiz, no solo una elección
- Limita el voto táctico
- Mide la adhesión real
- La noción de mediana es poco intuitiva
- Una papeleta más larga
- Muchos empates posibles
Preguntas frecuentes
¿Por qué la mediana y no la media?
Porque la media se compra. Un votante táctico que pone la nota mínima al competidor serio desplaza mucho su media; solo desplaza la mediana un escalón, y solo si son muchos los que lo hacen. La mediana es el corazón del método, no un detalle de cálculo.
¿Es realmente inmanipulable?
No: el teorema de Gibbard-Satterthwaite lo prohíbe para todo método. Pero el juicio mayoritario limita netamente la ganancia esperada de un voto insincero, que es lo mejor que se puede demostrar.
¿Cuántas menciones hacen falta?
Cinco o seis, con etiquetas verbales claras. Menos, y se pierde el matiz; más, y los votantes ya no distinguen los escalones vecinos.