Cómo funciona, en detalle
Cada votante marca tantas opciones como quiera: ninguna, una sola, todas. Cada marca vale un punto; se suman.
La papeleta no pide ninguna ordenación: es una simple frontera entre lo que el votante acepta y lo que rechaza. Esa economía cognitiva es el argumento principal del método.
Consecuencia notable: el voto útil desaparece, porque apoyar a su favorito nunca impide apoyar también el compromiso. Ser sincero ya no puede perjudicarle.
Un ejemplo con cifras
Cien personas marcan todo lo que les conviene.
| Opción | Aprobaciones | Tasa |
|---|---|---|
| Burdeos | 72 | 72 % |
| Lyon | 58 | 58 % |
| Lille | 41 | 41 % |
- Muchos de los 40 partidarios de Lyon marcaron también Burdeos.
- Burdeos reúne 72 aprobaciones: es el lugar que más gente acepta.
- El total supera el 100 %, y es normal: se cuentan aprobaciones, no votos exclusivos.
La aprobación mide la aceptabilidad, no el entusiasmo. Para una decisión que todo el grupo deberá vivir, suele ser la buena pregunta.
De dónde viene
La aprobación tiene antepasados: la República de Venecia la usaba desde el siglo XIII en algunas fases de la elección del dux, y varias órdenes religiosas la empleaban para designar a sus superiores.
Su formalización moderna data de 1978: Steven Brams y Peter Fishburn publican « Approval Voting » en la American Political Science Review y la convierten en el método más estudiado de la renovación estadounidense de la teoría de la elección social.
Hoy la usan varias sociedades científicas (entre ellas el IEEE y la American Mathematical Society), el Consejo de Seguridad de la ONU en sus votaciones indicativas para designar al secretario general y, desde 2018, las elecciones municipales de Fargo (Dakota del Norte), a las que se sumó San Luis (Misuri) en 2020.
Dónde se usa
- Elegir fecha, lugar o restaurante: varias respuestas son aceptables.
- Preseleccionar candidaturas antes de una entrevista.
- Elecciones municipales de Fargo y San Luis, votaciones internas del IEEE.
- Sondeos de prevalencia, donde se busca lo extendido más que lo primero.
Límites y trampas
- Muy simple
- Favorece las opciones consensuadas
- Sin voto útil
- No jerarquiza las preferencias
- Sensible al umbral que cada uno se fija
- Poco usado, poco conocido
Preguntas frecuentes
¿Cuántas opciones hay que marcar?
Todas aquellas con las que estaría sinceramente de acuerdo. La estrategia más sólida consiste en marcar todo lo que prefiere al resultado que juzga probable.
¿Es normal un total superior al 100 %?
Sí. No se reparten cien votos: se cuenta, para cada opción, cuánta gente la acepta. Los porcentajes se leen opción por opción.
¿Aprobación o juicio mayoritario?
La aprobación pide un clic y responde a « ¿es aceptable? ». El juicio mayoritario pide una mención por opción y responde a « ¿hasta qué punto? ». Empiece por la aprobación; pase a las menciones cuando los matices cuenten de verdad.