Juegos donde el grupo piensa, se sorprende y decide junto. Un enlace, un apodo, y ya se juega.
Un tema, unas palabras. Puntúas por cada palabra que otro jugador también escribió. Lo divertido es coincidir sin hablar.
Cada ronda, la casa reparte a todos en tres habitaciones — salvo a una persona, que merodeaba. Nadie es eliminado, nadie cierra los ojos, y la aplicación es el único árbitro.
El juego que dura toda la velada y la deja vivir: se cena, se circula, y cada encuentro validado es una coartada. Tres jugadores merodean — la casa debe señalarlos, sin eliminar nunca a nadie.